Nuestra capacidad de ofrecer el sufrimiento es una profunda realidad. Cuando estamos sufriendo, "ofrecerlo" puede ser lo último que queremos escuchar, pero Jackie nos lleva de vuelta a su significado esencial. Ofrecer el sufrimiento da propósito a nuestro dolor al unirlo a la pasión de Cristo y convertirlo en una oración por la salvación o la curación de otra persona, como Cristo hizo por nosotros.
Jackie explica cómo los santos conocían el poder que el sufrimiento puede tener para lograr la conversión de almas perdidas, y comparte cómo el hecho de ofrecer sus dolores de parto por la salvación de un ser querido la ayudó a sobrellevar un día difícil de parto.
“El Espíritu mismo se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios. Y si somos hijos, somos también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si de hecho sufrimos con él para que también podamos ser glorificados con él.”
Romanos 8:16-17
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"Si los ángeles fueran capaces de envidia, nos envidiarían por dos cosas: una es el recibir la Sagrada Comunión, y la otra es el sufrimiento... Salvarás más almas a través de la oración y el sufrimiento que un misionero a través de sus enseñanzas y sermones solamente."
Santa Faustina