¿Hay demasiada gente?

Overpopulation?

La afirmación de que hay demasiadas personas en el mundo merece una investigación más profunda.

La idea de la superpoblación se hizo popular durante el periodo de la Ilustración. El erudito británico Thomas Malthus (1766-1834) difundió la creencia de que cuanto más crece una población, menos podrá sostenerse a sí misma, y eventualmente la gente empezará a morir de hambre y a quedarse sin otros recursos como resultado de su propia prosperidad.

El biólogo estadounidense Paul Ehrlich también apoyó esta idea a mediados del siglo XX. Aunque las predicciones de Malthus y Ehrlich han demostrado ser erróneas, la idea sigue resurgiendo.

Fue lo que convenció a China de implementar una política de un solo hijo, y a la India de forzar la esterilización en su población. Otras políticas en todo el mundo se han implementado para reducir nuestra "huella de carbono". Se ha dicho que algunos gobiernos incluso han mezclado esterilizantes en el agua corriente de su gente.

Además, muchas personas usan el mito de la superpoblación para justificar sus elecciones de estilo de vida, como usar anticonceptivos y elegir no formar una familia.

Algunas personas dicen que pronto nos quedaremos sin alimentos, pero a los agricultores se les paga por no producir alimentos porque nos hemos vuelto muy eficientes en hacerlo. La guerra, la infraestructura y la política son las verdaderas causas del hambre.

G.K. Chesterton dijo: "La respuesta a cualquiera que hable de la población excedente es preguntarle si forma parte de la población excedente, o si no, cómo sabe que no lo es".

La idea de que el mundo está superpoblado es peligrosa, porque les da a las personas una razón para justificar la eutanasia y el aborto. La teoría de la superpoblación no es lo suficientemente convincente como para que una persona sacrifique su propia vida por la causa, pero es lo suficientemente persuasiva como para convencer a una persona de que otras vidas deberían ser sacrificadas.

Muchos cristianos en el pasado —y Cristo mismodieron sus vidas por los ideales cristianos en los que creían. Una cualidad distintiva de la verdad es que, cuando una persona se ha comprometido con ella, está dispuesta a sacrificarse a sí misma o algo que le es querido para defenderla.

Si bien estamos llamados a ser administradores de la tierra, la idea de que los humanos son el problema no solo es científicamente errónea; erosiona la dignidad humana. Los humanos existen para siempre. La tierra no. Trabajemos para cuidar la tierra, comprendiendo que salvar almas es más importante que salvar nuestro planeta.

Si te apasionan temas como este, lee cómo el Catecismo explica que debemos usar nuestras voces políticas en la nueva guía de Ascension, Conciencia Clara: Una Guía Católica para Votar.