Domesticando las bestias internas

Taming the Beasts Within

Al entrar en Cuaresma, el Dr. Sri nos dirige la atención a la escena del Evangelio en la que Jesús entra en batalla con Satanás y las fieras en el desierto durante cuarenta días. Aprendemos sobre el simbolismo de las fieras en las Escrituras, y cómo la Cuaresma nos da la oportunidad de elevarnos por encima de nuestras comodidades y cargar la cruz con Jesús.

«Jesús quiere sanar y domar las fieras que hay en nuestra alma.»

«El Espíritu lo impulsó enseguida al desierto, y permaneció en el desierto cuarenta días, tentado por Satanás. Vivía entre las fieras y los ángeles le servían.»

-Marcos 1, 12-13

Simbolismo

En la Biblia, las fieras simbolizan dos temas principales: la naturaleza humana caída y la persecución.

Naturaleza humana caída

A lo largo de las Escrituras, vemos que las fieras se asocian con nuestros pecados, debilidades y pasiones desordenadas. Según el Génesis, los seres humanos fueron creados el sexto día junto con los animales. Sin embargo, aunque compartimos ciertas similitudes con los animales, como nuestra naturaleza corporal y nuestras pasiones, somos intrínsecamente diferentes de ellos. Como seres humanos, somos las únicas criaturas hechas a imagen y semejanza de Dios (Génesis 1, 26-28). Por lo tanto, tenemos una dignidad mayor que los animales porque somos como Dios. Tenemos un intelecto que participa del poder de conocimiento de Dios, y tenemos libre albedrío que nos permite amar y elegir el bien. Lo más importante es que somos hijos e hijas amados de Dios, creados para una relación con Dios como nuestro Padre. En consecuencia, Dios nos llama a elevarnos por encima de nuestras pasiones y nuestra naturaleza animal para que podamos orientarnos hacia el amor y llegar a ser santos.

En la Biblia, vemos el número siete asociado con individuos que vivieron de acuerdo con su dignidad e identidad como hijos de Dios. Por ejemplo, sabemos que estamos hechos para el Sabbat (el séptimo día de la creación) porque es el día en que Dios se deleita en la creación, especialmente en el hombre y la mujer. Esto indica que estamos hechos para estar en relación con Dios y para entrar en su reposo. También vemos que el descendiente de la séptima generación de Set es Enoc, un hombre justo que honró a Dios. Por el contrario, vemos el número seis asociado con individuos en la Biblia que se rebelan contra Dios y viven como fieras. Por ejemplo, el descendiente de la sexta generación de Caín es Lamec, que vivió una vida de lujuria, venganza y asesinato.

Persecución

En el Antiguo Testamento, las fieras también simbolizaban las naciones malvadas que perseguían al pueblo de Dios y les impedían adorar a Dios. Lo vemos en el Libro de Daniel cuando Daniel fue arrojado al foso de los leones por orar, ya que la oración estaba prohibida en Babilonia. Daniel tiene un sueño de bestias que prefiguran cuatro reinos que gobernarían la tierra y oprimirían al pueblo judío: los babilonios, los persas, los griegos y los romanos, quienes más tarde también perseguirían al pueblo judío. Vemos la culminación de esta persecución en el imperio romano cuando Jesús fue torturado y crucificado por nuestros pecados. Como católicos, debemos recordar que nosotros también seremos perseguidos de diferentes maneras por nuestra fe. Seremos juzgados, incomprendidos, burlados y maltratados por seguir a Cristo y permanecer fieles a él. Cuando nos enfrentamos a la persecución, debemos esforzarnos por ver estas pruebas como oportunidades para imitar el coraje de Cristo y consolarlo en sus sufrimientos. En una sociedad que es cada vez más hostil al cristianismo, tenemos la oportunidad de defender nuestra fe y compartir las enseñanzas de Cristo sin temor a la cruz. Pidamos a Dios la virtud del coraje para poder decir la verdad en situaciones difíciles.

Consejos prácticos

Esta Cuaresma, intenta ir más allá de los pequeños sacrificios. Esfuérzate por arrancar estos pecados de tu vida:

  1. Orgullo

    Si te cuesta escuchar a los demás, admitir tus debilidades, perdonar o pedir disculpas, intenta decir «lo siento» más a menudo esta Cuaresma. Si siempre te gusta salirte con la tuya e imponer tu voluntad, practica la entrega en asuntos pequeños negando tu voluntad y dejando de lado tus preferencias.
  1. Vanidad

    Si te preocupas demasiado por lo que la gente piensa de ti, intenta rezar un Ave María para detener esos patrones de pensamiento vanidosos. Medita en lo que realmente les importa a Dios, a los ángeles y a los santos.


  2. Envidia

    Si eres competitivo y sientes celos de ciertas personas en tu vida, intenta orar por ellas y pide a Dios que las bendiga. Esto te ayudará a contrarrestar el deseo de destacar y de ser constantemente elogiado.

Recursos

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