Hace poco estuve conversando con un converso al catolicismo y me dijo que estaba leyendo el Catecismo de la Iglesia Católica (CIC). Yo leí una buena parte del Catecismo en mis estudios teológicos, y mi ejemplar está lleno de pequeñas notas al margen y de un sinfín de colores de resaltador. Pero como sentí curiosidad, le pregunté por qué; ¿por qué leer el Catecismo cuando hay infinidad de otras lecturas espirituales?
Él respondió que está leyendo el Catecismo porque es desafiante. Su introducción a él en el RICA le abrió una puerta humillante y transformadora. Cada pregunta que había tenido fue respondida en el Catecismo. Dijo que le hizo cuestionar su fe, y las respuestas que encontró ayudaron a fortalecerla. Vio todas las conexiones en el Catecismo, como se ha llevado a cabo la interpretación de las Escrituras y cómo la Iglesia antigua está presente en los documentos del Vaticano II. Para él, leer el Catecismo ha sido un viaje de conversión, un aumento de sabiduría y un retorno al corazón de la Iglesia.
¿Qué es el Catecismo?
La carta apostólica del Papa San Juan Pablo II Laetamur Magnopere (“Nos regocijamos grandemente”) afirma que el Catecismo es una “genuina y sistemática presentación de la fe y de la doctrina católica”. Una presentación sistemática significa simplemente que el Catecismo ofrece un tratamiento organizado y comprensible de la fe. Responde a una pregunta compleja, de naturaleza histórica y sociológica, que perdura en el corazón de los bautizados: ¿Qué creen los católicos?
El Catecismo está organizado en cuatro grandes divisiones que tratan de la Fe, la Liturgia, la vida cristiana y la oración. Dentro de ellas se describen los Credos, las fuentes de la enseñanza cristiana, la vida moral cristiana, los sacramentos y mucho más. Incluso, responde a todas las preguntas que los católicos probablemente no saben hacer, como "¿Cuáles son los 'pecados que claman al cielo'?" y "¿Qué son las indulgencias y cómo se usan o abusan?".
El Catecismo de 1992 no es el primer catecismo, ni la primera presentación sistemática de la fe. La Didaché del siglo I, la Summa Theologiae de Tomás de Aquino del siglo XIII y el Catecismo del siglo XVIII presentan enseñanzas y aspectos de la fe y de la vida cristiana. Pero estos textos antiguos no son comunes en una estantería promedio ni fáciles de leer, y carecen de la especificidad que muchos consideran necesaria para afrontar la modernidad.
El Catecismo de 1992 fue una respuesta muy necesaria a un mundo en rápida evolución. Considérense los cien años previos a la promulgación del Catecismo. Las relaciones mundiales eran, en el mejor de los casos, tumultuosas, y en el peor, feroz e irrevocablemente mortíferas. Los avances tecnológicos propiciaron la invención y popularización de máquinas como el automóvil y la televisión. Tanto el Movimiento por los Derechos Civiles como la revolución sexual alteraron permanentemente el panorama cultural de Estados Unidos y Europa Occidental. Estos son algunos de los muchos cambios que transformaron completamente la modernidad e hicieron al individuo sujeto de una amalgama de identidades culturales, políticas, nacionales y religiosas transitorias.
Los miembros de la Iglesia experimentaron un cambio adicional. La naturaleza del Concilio Vaticano II y su momento en una sociedad europea de posguerra hicieron que las iglesias locales buscaran la uniformidad en medio de la reforma. La llamada del Vaticano II a la santidad universal, el ecumenismo y un retorno a las fuentes de la fe católica exigió que los católicos individualmente comprendieran su identidad de fe. Así, el Catecismo se convirtió en el modo de sintetizar dos milenios de enseñanza de la Iglesia en un libro accesible, mientras respondía simultáneamente a innovaciones e ideas modernas como la donación de órganos y los medios de comunicación masiva. El Catecismo afirma la identidad perenne de la Iglesia en un mundo en constante cambio.
¿Por qué debería leer el Catecismo de la Iglesia Católica?
Por la misma razón por la que debería limpiar el polvo del mío. Porque estamos llamados tanto a una intimidad más profunda con Cristo como a decirle al mundo que Jesús es el Señor. Nuestro mundo, con todos sus cambios y promesas vacías, ha olvidado a menudo quién es Jesucristo. Mira a los miembros quebrantados de la Iglesia y ve una invención de la historia, una institución perteneciente al pasado. Pero sabemos que la Iglesia está viva, por lo que debemos aprender la verdad y luego compartirla con los demás. Debemos mostrar al mundo cómo mirar la fragilidad y ver la promesa del Redentor.
Leer el Catecismo solo enriquecerá tu vida espiritual. Con la ayuda del Padre Mike Schmitz, tenemos la oportunidad de leer el Catecismo juntos, y te animo a que aproveches esa oportunidad. Rezo para que utilicemos el Catecismo y el pódcast El Catecismo en un Año para llegar a conocer, amar y creer en las enseñanzas de la Iglesia. Aún más, rezo para que utilicemos esta oportunidad para buscar a su Esposo, Cristo Jesús, y llegar a amarlo a través de nuestro estudio.
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Si alguna vez has querido entender lo que significa ser católico y permitir que esas verdades moldeen tu vida, ¡este pódcast es para ti!
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Brady Beckerman es una apasionada de la evangelización, C.S. Lewis, las artes liberales y el café de origen local. Tiene una maestría en Teología de la Universidad Ave Maria y dedica su tiempo libre a viajar, estudiar y hablar sobre Tomás de Aquino.
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