Pérdida de fe: Por qué deberías soltarte y confiar en Dios

Faith-Falling: Why You Should Let Go and Trust God

El profundo y secreto misterio de la fe reside en el hecho de que es un "bautismo" en la muerte y el sacrificio de Cristo. Solo podemos entregarnos a Dios cuando Cristo, por Su gracia, "muere" y resucita espiritualmente dentro de nosotros.

Thomas Merton

En muchos días soleados y despejados a lo largo de los años, la gente ha cantado con Tom Petty: “¡Y soy libre! … ¡Cayendo libremente!” Ese estribillo me hace sentir, solo un poco, como si estuviera corriendo por el borde de una cresta montañosa, atado a un ala delta. Algún día me gustaría experimentar la euforia del verdadero vuelo.

La fe cristiana es también una especie de “caída de fe”. En el momento exacto en que sometemos nuestra propia voluntad a la del Padre, a través de Cristo, el plan invisible de amor de Dios puede elevarnos a perspectivas que nunca antes habíamos visto. En el mismo lugar donde experimentamos la muerte del yo, crece una nueva vida. Cuando Dios nos pide que le demos algo en nuestras vidas, la mayoría de nosotros tenemos problemas para soltar por completo; puede ser difícil dejar ir las cosas que nos importan: nuestra reputación, nuestras finanzas, nuestro matrimonio, nuestros hijos, los resultados de pruebas inminentes o nuestra seguridad laboral. A veces incluso tenemos problemas para dejar ir cosas que sabemos que no son buenas para nosotros: un pecado habitual, una relación poco saludable o un horario apretado.

Aprender a desprendernos de nuestra preocupación por tener las cosas a nuestra manera, y dejar que Dios tenga las cosas a su manera en nuestras vidas, no significa que siempre saldremos con la nuestra, pero sí significa que nos elevaremos en libertad. A medida que aprendemos a depositar estas cosas en el altar (mientras Cristo "muere y resucita espiritualmente dentro de nosotros"), caemos en libertad desde el precipicio de nuestras propias formas de control. Esta "caída de fe" es una inversión de la "primera caída" de Adán y Eva. Es una confianza en el amor del Padre y su provisión para nuestras necesidades, nuestros corazones y nuestra felicidad. Es una "obra" vivida de lo que conocemos por la fe: Deus Providebit. ¡Dios proveerá!

Paso a seguir

¿Hay alguna área de tu vida que Dios te pida que le entregues en una especie de “caída de fe”? Reza sobre este asunto esta semana, tanto en Misa como meditando en tus misterios favoritos del Rosario. Pide a María que te ayude a seguir su ejemplo, su “fiat de fe”, y te ayude a reconocer y soltar las cosas terrenales a las que te aferras para que puedas aferrarte mejor a las cosas del cielo.

En la Misa de esta semana, al recibir la Eucaristía, pide a Jesús que su fiel abrazo se convierta en la fuerza que necesitas para experimentar esta “caída de fe”, para que tu corazón pueda elevarse con el suyo. Luego, ora en gratitud con San Pablo:

“Ya no soy yo quien vive, sino Cristo quien vive en mí”.

Gálatas 2:20

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Esta entrada de blog apareció originalmente en el blog El Año Católico de la Fe en abril de 2013.


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