Nuestra Señora del Perpetuo Socorro

Oh, Madre del Perpetuo Socorro,
concédeme que invoque siempre tu nombre poderosísimo,
que es la salvaguardia de los vivos y la salvación de los moribundos.
Oh, María Purísima, oh, María Dulcísima,
que tu nombre esté de ahora en adelante siempre en mis labios.
No tardes, oh, Bendita Señora, en ayudarme cada vez que te invoque,
porque, en todas mis necesidades, en todas mis tentaciones,
nunca dejaré de invocarte,
repitiendo siempre tu nombre sagrado: María, María.
Amén.