Novena a las Benditas Almas del Purgatorio
No seas severo en Tus juicios, sino deja que algunas gotas de Tu Preciosa Sangre caigan sobre las llamas devoradoras.
Y Tú, oh Salvador misericordioso, envía Tus santos ángeles para conducirlos a un lugar de refrigerio, luz y paz. Amén.
Oh Jesús compasivo, ten piedad de las almas detenidas en el Purgatorio, por cuya redención tomaste nuestra naturaleza y soportaste una muerte amarga.
Escucha misericordiosamente sus suspiros, mira con piedad las lágrimas que ahora derraman ante Ti, y en virtud de Tu Pasión, libéralas de las penas debidas a sus pecados.
Oh Jesús misericordioso, que Tu Preciosa Sangre llegue al Purgatorio y refresque y reviva a las almas cautivas que allí sufren.
Extiende hacia ellas Tu fuerte mano derecha y sácalas al lugar de refrigerio, luz y paz. Amén.
¡Oh almas benditas! ¡Hemos orado por vosotras!
Te suplicamos, que eres tan querida por Dios, y que tienes la certeza de no perderlo jamás, que ruegues por nosotros, pobres pecadores miserables que estamos en peligro de ser condenados y de perder a Dios para siempre. Amén.