Novena a Santo Domingo

Novena a Santo Domingo:
Rezar una vez al día durante 9 días, especialmente comenzando el 30 de julio y terminando el 7 de agosto, víspera de la Fiesta de Santo Domingo. 

Oh, renombrado campeón de la fe de Cristo, santísimo Santo Domingo, que renunciaste al honor y la dignidad de un principado terrenal para abrazar la vida pobre, laboriosa y mortificada que debe distinguir a un discípulo de Aquel que ha dicho: "Si alguno quiere venir en pos de Mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz y sígame." 

Oh, antorcha ardiente, que consumido por el fuego del amor divino, trabajaste incesantemente para encender esa llama sagrada en los corazones de los demás, mírame desde ese trono de gloria donde disfrutas la recompensa de todos tus trabajos, y obtén que algunas chispas de ese bendito fuego puedan encenderse en mi alma, para animarme y alentarme bajo cualquier cruz o prueba con las que la divina bondad tenga a bien visitarme. 

Tú, oh gran Santo, consideraste como nada todas las aflicciones que padeciste y todos los trabajos que soportaste para la promoción de la santa causa de Dios; obtén, te ruego, que el mismo amor ardiente que te fortaleció, me haga dulces los trabajos, humillaciones, desgracias o cualesquiera otras mortificaciones que tenga que sufrir por el Nombre de Jesús. Que siempre tenga presente que nada me puede suceder sino por la particular dispensación de un Dios que es infinitamente sabio, y por lo tanto sabe lo que es mejor para mi bienestar; infinitamente poderoso, y consecuentemente capaz de efectuarlo; y sobre todo, infinitamente misericordioso y amoroso, que entregó Su vida por mi redención, y continúa diariamente dando nuevas pruebas de Su amor y bondad. 

Oh, tierno Padre de los pobres, que cuando todos los demás recursos se agotaron, te ofreciste por su alivio, obtén para mí ese verdadero espíritu de compasión por los miembros sufrientes de Jesucristo, que brilló tan conspicuamente en tu santa vida. Que yo, por la caridad hacia aquellos a quienes Jesús tanto ama, acumule para mí tesoros en el cielo, donde tú ahora disfrutas lo que el ojo no ha visto, ni el oído ha oído, ni el corazón del hombre ha concebido, pero que Dios ha preparado para los que le aman, y que se muestran sus discípulos mediante la observancia de su divino precepto "amaos los unos a los otros." 

Alabo y doy gracias a Dios por el alto grado de santidad a la que te ha elevado, y por los privilegios especiales con los que te ha distinguido. Te conjuro, por esa gratitud con la que estarás penetrado por toda la eternidad por tu Divino Bienhechor, implora para mí la gracia de arrancar de mi corazón todo lo que no le es agradable a Su vista, especialmente ese mal hábito por el cual más frecuentemente le ofendo. Obtén también los favores que solicito en esta Novena, por tu poderosa intercesión.

(Menciona aquí tus intenciones)

Oh, gloriosa Madre de Dios, Reina del Santísimo Rosario, tú que amaste a Domingo con afecto de madre, y fuiste amada y honrada tiernísimamente por él, mírame, por su causa, con ojo de piedad, dígnate unirte a él para presentar estas peticiones a tu Santísimo Jesús. Deseo sinceramente desde este momento amarlo con todo mi corazón y servirlo con todas mis fuerzas, y ahora me pongo bajo tu poderosa protección, como medio seguro de obtener todas las gracias necesarias para servirle fielmente aquí, para que pueda regocijarme eternamente con Él en el más allá. Amén.