Letanía de la Paz

Del deseo de controlar... Líbrame, Señor Jesús

Del deseo de dar mi opinión... Líbrame, Señor Jesús

Del deseo de proyectarme como víctima...

Del deseo de impresionar a los demás...

Del deseo de agradar a todos...

De la tendencia a quejarme...

De todos mis miedos irracionales...

De toda palabra violenta...

De no aceptar la incertidumbre...

De compararme con los demás...

De no aceptar mis limitaciones...

De un deseo insano de perfección...

De un apego insano a los demás...

De la auto-culpa excesiva...

De guardar rencores...

De aferrarme al pasado...

De querer más de lo que necesito...

Del impulso de justificarme...

De preocuparme por el futuro...

De pensar solo en mí...

De perder la perspectiva de la vida...

De no poder reírme de mí mismo...

De no poder perdonarme a mí mismo...

De sobreanalizar las intenciones de los demás...

Del deseo de cambiar a los demás...

De los pensamientos de que este mundo es todo lo que hay...

De no confiar en Dios...

De no ver a Dios en todas las cosas...

Oración por la Paz:

Dios de paz, cálmame y sáname.

Que Tu paz reine en mi corazón en este mismo momento y por toda la eternidad.

Hacemos nuestra oración en el Nombre de Jesucristo, Príncipe de la Paz. Amén.

– por el P. Matthew Guckin