Hoy, Bobby Angel comparte un poco sobre lo que aprendió al trabajar con personas en Alcohólicos Anónimos (AA). Una de las cosas que surgió una y otra vez fue que la gente se aferraba a secretos que les causaban una gran angustia, cosas que eran una fuente de vergüenza o culpa que los carcomían por dentro.
Bobby ofrece algunas pautas sobre cómo sacar a la luz esas cosas de una manera saludable, encontrando un buen terapeuta o consejero. Es humillante sentirse débil y vulnerable, pero la gracia de Dios puede traer sanación cuando hablamos de esos secretos que festeran bajo la superficie.