Sabemos que las decisiones tienen consecuencias, pero ¿con qué frecuencia racionalizamos nuestros malos hábitos y comportamientos pecaminosos pensando que nuestro pecado en realidad no afecta a los demás?
Hoy, el P. Mark-Mary analiza la necesidad de erradicar el pecado, tanto grande como pequeño, de nuestras vidas para evitar su fruto, que es la muerte.