Tu parte de la historia (Acto IV) sigue sin escribirse.
Jesús ha tendido un puente sobre la brecha infranqueable entre Dios y la humanidad. Podemos creer eso y permanecer inalterados. Pero si estamos dispuestos a responder, podemos escribir el acto final de la historia. Podemos ponernos bajo el Señorío de Cristo y vivir una vida completamente nueva.