Muy a menudo, centramos nuestra Cuaresma en la disciplina, la fuerza de voluntad y la perfección. Pero la meta no es la perfección. La meta es la unión.
El Padre Mike Schmitz comparte que lo más poderoso que hizo durante la Cuaresma no fue añadir más oraciones, libros o prácticas, sino elegir el silencio.
¡Descubre cómo este simple paso puede transformar tu Cuaresma y acercarte más al Señor que nunca!