Eleva tus expectativas: Cómo los santos viven de manera diferente

From "Good" to "Saint"

El P. Mark-Mary habla sobre cómo vivir la mejor vida (pero de una manera católica).

Cuando leemos las vidas de los santos, podríamos inclinarnos a pensar que eran mucho más santos que nosotros, y que tenían estos dones extraordinarios que les facilitaron convertirse en santos. Es fácil pensar que convertirse en santo es una meta poco realista. Pero la verdad es que los santos eran como nosotros. Simplemente eligieron vivir de manera diferente, y nosotros también podemos hacerlo.

"No os conforméis a este mundo, sino transformaos mediante la renovación de vuestra mente, para que comprobéis cuál es la voluntad de Dios, lo bueno, agradable y perfecto."

Romanos 12:2

Muchas veces, al tratar de juzgar si estamos viviendo una vida centrada en Cristo, nos comparamos con quienes nos rodean, especialmente los no creyentes. El problema con esto es que, tal como dice Romanos 12, no estamos llamados a ser buenos o mejores según los estándares del mundo. Estamos llamados a ser santos. Y para ser santos, se requerirá una perspectiva que no nos compare con quienes nos rodean, sino que se esfuerce por la perfección del Cielo.

¿Cómo podemos hacer esto? La respuesta es un poco diferente para cada uno, pero todo consiste en seguir la vida de Cristo, y vivir de acuerdo con sus enseñanzas. Cosas como comprometernos con la oración diaria, evitar el pecado, realizar obras de caridad; todas estas cosas nos permiten trascender este mundo y alcanzar lo eterno. Todo lo que hacemos para fortalecer nuestra relación con Cristo nos acerca un paso más a ser santos.

Los santos fueron personas que vieron esta vida en la tierra como una oportunidad para mejorarse a sí mismos por el bien del Reino. Es algo que cada uno de nosotros puede elegir conscientemente hacer cada día. La belleza de este enfoque es que, cuanto más nos entregamos al Señor de pequeñas maneras, más fácil se vuelve entregarse de maneras más grandes. Santos poderosos como San Francisco y Santa Clara no se entregaron mágicamente por completo a Cristo; todo comenzó con pequeñas cosas como hacer una ofrenda matutina cada mañana, o abstenerse de chismear, o ser voluntarios en su obra de caridad local. Y esto es a lo que todos estamos llamados a hacer.

En lugar de juzgar el éxito de tu vida mirando a los que te rodean, mira a la Iglesia y las vidas de los santos, y pregúntate: "¿Qué más puedo hacer para entregar mi vida a Cristo?". No estamos llamados a conformarnos al mundo, sino a transformarlo a través de nuestra fe y nuestro testimonio. ¿Cómo se compara nuestro conocimiento de lo que el mundo valora con nuestro conocimiento de lo que la Iglesia valora, y cómo podemos vivir hoy como un santo en ciernes?