No toda ambición es mala.
Cada cosa buena que tenemos en nuestras vidas probablemente la tenemos porque un individuo (o grupo de individuos) quería hacer algo grande. Jesús nos advierte de los peligros de querer ser los primeros. Santiago nos advierte sobre la ambición egoísta. Pero, ¿es incorrecto todo deseo de ser grande o de hacer grandes cosas?