Cuando fallamos, es fácil recriminarnos y revolcarnos en la vergüenza porque puede parecer lo que merecemos. Pero eso no es lo que Dios nos pide.
Hoy, el Padre Mark-Mary nos recuerda que si has confesado un pecado, Dios te ha perdonado completamente; él no tiene límites en su misericordia. Y al vivir en la libertad del perdón del Padre, proclamamos su bondad. Así que, si todavía te sientes culpable por un pecado pasado que has confesado, intenta no caer en una espiral de vergüenza. En cambio, el Padre Mark-Mary te invita a ponerte en el lugar del hijo pródigo, quien fue completamente perdonado incluso después de una vida de desesperanza.