Jackie y Bobby explican por qué tendemos a ver lo peor en las personas y cómo evitarlo.
Es difícil ignorar la creciente cantidad de división, odio y negatividad en los medios de comunicación actuales. Como nos rodea día a día, puede ser difícil no pensar que la gente es simplemente mala. Es psicológicamente normal que asumamos que el comportamiento de alguien está directamente asociado con su carácter, y no solo con su situación actual. Pero es importante que le demos a la gente el beneficio de la duda, y que recordemos que quizás esta negatividad o comportamiento brusco es solo el resultado de un mal día.
Esto es especialmente importante cuando se trata de nuestro papel como católicos, llamados no solo a decir la verdad, sino a amar a nuestros enemigos como a nosotros mismos. El mandamiento más grande que tenemos de Jesús es amarnos unos a otros como él nos ama, y eso significa ver a nuestros hermanos y hermanas como Dios los ve. Cuando se trata de nuestras cuentas de redes sociales, las relaciones en nuestras vidas y la forma en que tratamos a quienes nos rodean, eso es lo que les muestra a los demás que somos seguidores de Cristo.
Esta no será una actitud fácil de adoptar, especialmente cuando hay personas que nos atacan por nuestras creencias y por proclamar la verdad de Cristo. Necesitamos orar y pedirle al Señor la fuerza para actuar con caridad primero, no con suposiciones.
Al final del día, si nos esforzamos por mostrar a los demás el amor de Dios y hablar con verdad y caridad, podremos adoptar una actitud más positiva hacia nuestros hermanos y hermanas, y empezar a verlos como Cristo los ve.