La diferencia entre rendirse y entregarse es una palabra: confianza.
Hay tantas circunstancias en la vida que están más allá de nuestro control. Podemos sentirnos fácilmente impotentes al darnos cuenta de que no podemos controlar todos los resultados. Las palabras de Cristo en el Evangelio podrían parecer un abandono, pero son algo muy diferente... y mucho más esperanzador.