Nuestros corazones están esclavizados... el exilio puede ser la cura.
Hay muchísimas circunstancias que escapan a nuestro control. Pero, no importa la situación, algo que no se le puede quitar a una persona hecha a imagen de Dios es la libertad de elegir cómo responder a esas circunstancias. Nuestros corazones pueden ser esclavizados en cualquier situación, pero también pueden ser libres en cualquier situación.