La Misa es el combustible para nuestra vida en el mundo... y nuestra vida en el mundo es una extensión de la Misa.
Las palabras "El Señor esté con vosotros" están destinadas a prepararnos para grandes cosas... cosas peligrosas. Cuando las escuchamos al final de la Misa, nos preparan para llevar lo que hemos hecho en el altar al mundo.