¿No lo sé? ¿O no me importa?
La Eucaristía es verdaderamente el Cuerpo, la Sangre, el Alma y la Divinidad de Jesucristo. Más allá de todos los demás dones de Dios, este don es único. Porque es el don de Su propio Ser. Y sin embargo, con demasiada frecuencia nuestros corazones están fríos e indiferentes a este el más Grande de los Dones.