¿A quién estoy edificando? Dios nos ha dado Su promesa del Espíritu Santo.
El Espíritu Santo nos santifica y nos hace santos, pero los dones del Espíritu Santo nos son dados para que podamos participar en la obra de Dios en el mundo. En Su Ascensión, Jesús prometió el Espíritu Santo para que pudiéramos continuar Su obra aquí en la tierra.