La restricción es el primer paso hacia la libertad.
Dios es bueno. Dios quiere que todos tengamos la plenitud de la vida y de la alegría. Dios quiere que todos tengamos a ÉL. Pero hay cosas que sofocan la alegría. Hay cosas en nuestras vidas que nos roban a Dios. Hay cosas que elegimos mantener en nuestras vidas que nos despojan de la libertad. Y Jesús nos llama a ser implacables en cómo abordamos esas cosas.