Zaqueo sabía que era un hombre malo. Lo que no sabía era si podía ser diferente.
Demasiados de nosotros venimos a Jesús con la idea de que Él está dispuesto a cambiarnos y a cambiar nuestras vidas. Pero, ¿qué sucede cuando queremos que Él solo ofrezca cambios estéticos y Él quiere hacer cambios estructurales?