Nunca estás demasiado perdido

You Are Never Too Far Gone

¿Le cuesta humillarse cuando comete un error? Mike y Dave discuten la parábola del Hijo Pródigo y explican los temas personales y eucarísticos que se encuentran en esta parábola. También comparten la importancia de hacer trabajo provida en medio de una cultura a favor de la muerte.

Notas del programa

Entonces dijo: «Un hombre tenía dos hijos. El menor de ellos le dijo a su padre: “Padre, dame la parte de la herencia que me corresponde”. Y el padre les repartió los bienes. Pocos días después, el hijo menor lo recogió todo y se marchó a un país lejano, donde derrochó su herencia llevando una vida disipada. Cuando lo hubo gastado todo, vino una gran hambre sobre aquel país, y él comenzó a pasar necesidad. Entonces fue y se empleó con uno de los ciudadanos de aquel país, que lo mandó a sus campos a cuidar cerdos. Y deseaba llenarse el vientre con las algarrobas que comían los cerdos, pero nadie se las daba. Volviendo en sí, dijo: “¡Cuántos jornaleros de mi padre tienen pan de sobra, y yo aquí me muero de hambre! Me levantaré e iré a mi padre y le diré: ‘Padre, he pecado contra el cielo y contra ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo; trátame como a uno de tus jornaleros’”. Y levantándose, fue a su padre. Cuando estaba todavía lejos, su padre lo vio y, conmovido, corrió a su encuentro, lo abrazó y lo besó. Su hijo le dijo: “Padre, he pecado contra el cielo y contra ti; ya no merezco ser llamado hijo tuyo”. Pero el padre ordenó a sus siervos: “Traigan pronto la mejor túnica y póngansela; pónganle un anillo en el dedo y sandalias en los pies. Traigan el ternero engordado y mátenlo. Comamos y celebremos, porque este hijo mío estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”. Y comenzaron a celebrar. El hijo mayor estaba en el campo y, al regresar, cuando se acercaba a la casa, oyó la música y las danzas. Llamó a uno de los siervos y le preguntó qué significaba aquello. El siervo le dijo: “Tu hermano ha regresado y tu padre ha matado el ternero engordado porque lo ha recuperado sano y salvo”. Él se enojó y no quiso entrar. Su padre salió a rogarle. Pero él le respondió a su padre: “Mira, tantos años te he servido y nunca he desobedecido tus órdenes; sin embargo, nunca me diste ni un cabrito para celebrar con mis amigos. Pero cuando regresa este hijo tuyo, que ha derrochado tus bienes con prostitutas, para él matas el ternero engordado”. Pero el padre le dijo: “Hijo, tú siempre estás conmigo, y todo lo mío es tuyo. Pero era necesario celebrar y alegrarse, porque este hermano tuyo estaba muerto y ha vuelto a la vida; estaba perdido y ha sido hallado”». (Lucas 15:11-32)

0 comentarios

Dejar un comentario

Ten en cuenta que los comentarios deben aprobarse antes de que se publiquen.