¿Sabías que cada uno de nosotros está en la voluntad de Dios? Dios no solo tiene una voluntad para tu vida, sino que también te ofrece una herencia. Jeff Cavins explica qué es esta herencia y qué significa para tu vida.
Fragmento del programa
Tenemos una esperanza en nuestros corazones que está fundamentada en la Palabra de Dios.
"Una herencia que es imperecedera, inmaculada e inmarcesible, guardada en los cielos para vosotros" (1 Pedro 1:4).
Esperanza viva
"¡Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo! Por su gran misericordia nos ha hecho nacer de nuevo a una esperanza viva por la resurrección de Jesucristo de entre los muertos, y a una herencia incorruptible, inmaculada e imperecedera, reservada en los cielos para vosotros" (1 Pedro 1:3-4).
Palabra viva
"Pues habéis nacido de nuevo, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios viva y permanente. Porque: Toda carne es como hierba, y toda su gloria como la flor de la hierba. La hierba se seca, y la flor se cae; mas la palabra del Señor permanece para siempre. Y esta es la palabra que os fue anunciada como evangelio" (1 Pedro 1:23-25).
"Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más penetrante que toda espada de dos filos; penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón" (Hebreos 4:12).
Piedras vivas
"Desechad, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias y toda maledicencia. Como niños recién nacidos, anhelad la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor. Acercándoos a él, piedra viva, desechada ciertamente por los hombres, mas para Dios escogida y preciosa, vosotros también, como piedras vivas, sed edificados como casa espiritual y sacerdocio santo, para ofrecer sacrificios espirituales aceptables a Dios por medio de Jesucristo" (1 Pedro 2:1-5).
Viviendo la Voluntad de Dios y Viviendo en el Espíritu
"Para que el tiempo que queda en la carne, no lo viváis ya según las concupiscencias de los hombres, sino según la voluntad de Dios. Baste ya el tiempo pasado para haber hecho lo que agrada a los gentiles, andando en lascivias, concupiscencias, embriagueces, orgías, parrandas y abominables idolatrías. A estos les parece cosa extraña que vosotros no corráis con ellos en el mismo desenfreno de disolución, y por eso os ultrajan; pero ellos darán cuenta al que está preparado para juzgar a los vivos y a los muertos. Porque por esto también ha sido predicado el evangelio a los muertos, para que, aunque sean juzgados en la carne como hombres, vivan en el espíritu como Dios" (1 Pedro 4:2-6).
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