“Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?»” Mike y Dave analizan la Parábola del Buen Samaritano, explican por qué esta historia es tan importante y profundizan en el amor radical al que Jesús nos llama.
Notas del programa
Pero él, queriendo justificarse, dijo a Jesús: «¿Y quién es mi prójimo?» Jesús respondió: «Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de unos ladrones que, después de despojarlo y golpearlo, se fueron dejándolo medio muerto. Casualmente, un sacerdote bajaba por ese camino y, al verlo, pasó de largo. Asimismo, un levita que llegó a aquel sitio, al verlo, pasó también de largo. Pero un samaritano que iba de viaje, al verlo, se conmovió, se acercó a él, le vendó las heridas, después de echarles aceite y vino, lo subió sobre su propia cabalgadura, lo llevó a una posada y lo cuidó. Al día siguiente, sacó dos denarios y se los dio al posadero, diciéndole: “Cuídalo, y si gastas algo más, te lo pagaré a mi regreso”. ¿Cuál de los tres te parece que fue el prójimo del que cayó en manos de los ladrones?». Él respondió: «El que tuvo compasión de él». Y Jesús le dijo: «Ve y haz tú lo mismo». (Lucas 10:29-37)
Preguntas para la reflexión:
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¿Qué te enseña esta parábola sobre quién es realmente nuestro prójimo?
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¿A quién te resulta más difícil amar como a tu prójimo y por qué?
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¿Qué acto concreto de misericordia puedes mostrar esta semana a alguien que lo necesite?
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