Cerca de un lugar donde Colin lleva a su hijo a pescar, hay grafitis en el costado de un edificio. Sin embargo, había uno nuevo que le llamó la atención: "Lo he visto todo, excepto a Cristo".
Para que el mundo vea a Cristo, debemos hacerlo visible con nuestras palabras y acciones.
Reflexionando sobre esta afirmación, Colin señala cuán cierta es. Los cristianos no han logrado erradicar el mal. No hemos hecho lo suficiente para combatir la injusticia. La forma en que debemos vivir en el mundo es asegurarnos de que los pobres, los vulnerables y los marginados no solo reciban el evangelio, sino que también tengan la oportunidad de ser restaurados.
Cristo necesita estar ahí, en las calles. Tenemos que lograr que aquellos que nos han visto, hayan visto a Cristo. Tenemos que amar a quienes están frente a nosotros. Aunque es difícil hacer esto, el Espíritu Santo está ahí, listo para derramar la gracia necesaria para que seamos sus manos y sus pies. Esta es la forma en que los católicos podrán luchar por lo que es bueno, verdadero y hermoso.
0 comentarios