La santidad es posible sin importar las circunstancias. Hoy, me acompaña una invitada muy especial para hablar sobre la reapertura de las escuelas y el regalo del diverso grupo de santos que tenemos en la tradición católica para inspirarnos en nuestro caminar con Cristo.
Todos somos capaces de ser santos, sin importar de dónde venimos, cómo somos o a qué nos enfrentamos.
"Por tanto, también nosotros, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante, puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe, el cual por el gozo puesto delante de él sufrió la cruz, menospreciando el oprobio, y se sentó a la diestra del trono de Dios." - Hebreos 12:1-2

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