En nuestra búsqueda de la santidad, solemos pasar por alto las pequeñas cosas de la vida. Son los pequeños momentos de la vida los que pueden impulsarnos hacia el cielo o arrastrarnos hacia el mal.
«Las pequeñas cosas tienen un gran poder para conmovernos».
Estos pequeños momentos heroicos —elegir la taza imperfecta y darle la perfecta al cónyuge— nos ayudan a convertirnos en santos. La mejor manera de cambiar el mundo, según Santa Teresa de Calcuta, es empezar con pequeños detalles con la familia. Realizar pequeños actos con gran amor hacia quienes nos rodean puede hacer del mundo un lugar mejor.
Incluso podemos llevar estas prácticas a la forma en que interactuamos en las redes sociales. Es un detalle pequeño, pero el momento heroico es superar nuestra actitud defensiva y dar a la persona el beneficio de la duda. Además, al hacerlo, extiendes generosidad a la persona que publicó.
De todas las cosas que suceden en el mundo, la solución a cada problema en el mundo es la santidad.
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