Invita a Dios a tu vida diaria

Inviting God into Your Daily Life

En el primer episodio de su nueva temporada, las Hermanas de la Vida —Hna. Mary Grace, Hna. Ann Immaculée y Hna. Marie Veritas— se adentran en el carisma y la misión de su comunidad. Juntas, exploran lo que realmente significa "mirar la maravilla que eres". Reflexionando sobre las enseñanzas de su fundador, el Cardenal O'Connor, desglosan la belleza de la contemplación. Las hermanas comparten historias personales de luchas y triunfos en la oración. Ofrecen ideas prácticas sobre cómo integrar a Dios en cada momento del día. ¡Únete a nosotras en este inspirador comienzo de temporada y descubre cómo invitar a Dios a tu vida diaria!

Fragmento del Programa
“Contemplar es experimentar a Dios. Cuando salimos al mundo, continuamos nuestra contemplación."

Citas
  • “Contemplar es experimentar a Dios. Cuando salimos al mundo, continuamos nuestra contemplación. Seguimos intentando ver el rostro de Dios. Tratamos de ser absorbidos por el pueblo de Dios y de absorber sus penas y sus dolores. La oración es nuestra actividad principal. La oración no es pasividad para luego volverse actividad. La oración es una actividad principal. Es imperativo que nos lo recordemos. No podemos dicotomizar entre estas cosas.” - Cardenal O'Connor
  • “Pero Pedro dijo: ‘No tengo plata ni oro, pero lo que tengo te doy; en el nombre de Jesucristo de Nazaret, levántate y anda’” (Hechos 3:6).
  • “El marido profundamente enamorado de su esposa, deja a su esposa en casa para ir a trabajar, o la esposa sale. Cada uno lleva el amor del otro consigo, con ella.” - Cardenal O'Connor
Desafíos de la Semana
  • Toma un versículo de la Escritura cada día y léelo. Pídele al Espíritu Santo que sensibilice tu corazón a la palabra que Él quiere que recuerdes y en la que te enfoques. Anota lo que te impresiona, lo que te interesa y lo que Dios quiere que sepas a través de este versículo. Escribe la Escritura y ponla en un lugar donde la veas a lo largo del día. Esta es una forma sencilla de invitar a Dios a tu vida diaria. Esto es para recordarte la Palabra de Dios, que está presente, viva, activa y eficaz, incluso de maneras que nos son ocultas y misteriosas.
  • Coloca una imagen que te recuerde a Dios y a su mirada amorosa en algún lugar de tu casa, en el trabajo o donde pases la mayor parte del día. Esto es para recordarte que Él está contigo, mirándote y amándote. Esta es una forma de invitar a Dios a tu vida diaria.
  • Lleva un Rosario en tu bolsillo. Incluso si no lo rezas necesariamente, tenerlo cerca te ayudará a pensar en él y a rezar partes de él a lo largo del día. Incluso una década del Rosario podría cambiar tu vida. Es una de las oraciones más poderosas que puedes rezar. El primer paso para rezarlo completamente es llevarlo en el bolsillo. Es un recordatorio tangible de la presencia de Nuestra Señora y de Nuestro Señor.

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