Jeff te guía más profundamente en tu corazón y conciencia de lo que nunca antes habías ido. En tu próxima confesión, no repitas tu habitual "lista de verificación de pecados" al sacerdote. En su lugar, expón completamente tu corazón a Jesús y permítele traer esperanza, sanación y paz de una manera que te transforme profundamente.
Fragmento del programa
Adéntrate en el desván de tu corazón e identifica aquellas cosas que necesitan ser expuestas, de una vez por todas, a la luz de Cristo. Tráeselo todo a Él, y Él te sanará.
NOTAS DEL PROGRAMA
Lucas 9:21-25
“Pero él les encargó y les mandó que a nadie dijeran esto, diciendo: El Hijo del hombre debe sufrir muchas cosas, y ser rechazado por los ancianos, por los principales sacerdotes y por los escribas, y ser muerto, y al tercer día resucitar.”
Y dijo a todos: “Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día y sígame. Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí, la salvará. Porque ¿de qué le sirve al hombre si gana todo el mundo y se pierde o se daña a sí mismo?”
Nuestros corazones, el hogar de Cristo
Antes de ir a confesarte, examina estas áreas de tu corazón la próxima vez que vayas a confesarte:
- La entrada: cómo te ven los demás (tu primera impresión)
- La sala de estar: donde viven tus relaciones familiares
- La sala familiar: donde te entretienes y entretienes a tus invitados
- La cocina: nuestros apetitos por todas las cosas (no solo por la comida)
- El dormitorio: un lugar sagrado, especialmente para las parejas casadas
- Los armarios: “cosas” que nos alejan de lo importante
- El ático o sótano: donde Cristo quiere ir más; un lugar que guarda nuestras heridas, problemas y miedos
“Into the Night” de Aly Aleigha - “Sácame de los rincones privados de mi alma donde ni siquiera yo me atrevo a ir”
Acto de contrición tradicional para la confesión
“Oh Dios mío, me arrepiento de todo corazón de haberte ofendido, y detesto todos mis pecados porque temo la pérdida del Cielo y las penas del Infierno, pero sobre todo porque te ofenden a ti, mi Dios, que eres todo bien y digno de todo mi amor. Propongo firmemente, con la ayuda de tu gracia, no pecar más, hacer penitencia y enmendar mi vida. Amén”
Santiago 4:17 - “Así que, al que sabe hacer lo bueno y no lo hace, le es pecado.”
Recursos
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- “Into the Night” de Aly Aleigha (¡mira más de su música en su sitio web!)
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