Si los Pecados Capitales Tuivieran Bebés (Parte 2)

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Jeff continúa la discusión sobre cómo los siete pecados capitales pueden manifestarse en nuestras vidas. Esta semana cubre la envidia, la gula, la avaricia y la pereza, y todas las formas en que podemos participar en estos vicios, a menudo sin darnos cuenta.

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Fragmento del programa

“Jesús dijo que debíamos llorar con los que lloran y alegrarnos con los que se alegran. Pero la envidia está al revés. Nos hace alegrarnos con los que lloran y llorar con los que se alegran.”

NOTAS DEL PROGRAMA

Los siete pecados capitales (S.O.B.E.R.B.A.) - soberbia, ira, lujuria, envidia, gula, avaricia, pereza

Del Padre Jonathan Gibson

Mateo 20:1-15 – “Porque el reino de los cielos es semejante a un hacendado que salió muy de mañana a contratar obreros para su viña. Y habiendo convenido con los obreros en un denario al día, los envió a su viña. Saliendo como a la hora tercera, vio a otros que estaban en la plaza desocupados; y les dijo: Id también vosotros a la viña, y os daré lo que sea justo. Y ellos fueron. Salió de nuevo como a la hora sexta y a la novena, e hizo lo mismo. Y saliendo como a la hora undécima, halló a otros que estaban desocupados; y les dijo: ¿Por qué estáis aquí todo el día ociosos? Le respondieron: Porque nadie nos ha contratado. Él les dijo: Id también vosotros a la viña. Y al caer la tarde, el señor de la viña dijo a su mayordomo: Llama a los obreros y págales su jornal, comenzando desde los últimos hasta los primeros. Cuando llegaron los que habían sido contratados como a la hora undécima, cada uno recibió un denario. Al llegar los primeros, pensaron que recibirían más; pero ellos también recibieron un denario cada uno. Y al recibirlo, murmuraban contra el hacendado, diciendo: Estos últimos trabajaron solo una hora, y los has hecho iguales a nosotros, que hemos soportado la carga y el calor del día. Pero respondiendo él, dijo a uno de ellos: Amigo, no te hago ninguna injusticia; ¿no conveniste conmigo en un denario? Toma lo que es tuyo y vete; quiero dar a este último lo mismo que a ti. ¿No me es lícito hacer lo que quiero con lo mío? ¿O tienes envidia porque yo soy bueno?”


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