Esta semana, hacemos una pausa para meditar sobre nuestra identidad, propósito y deseo.
Identidad: Somos hijos de Dios. Es quienes somos en el centro de lo que somos. Haz una pausa y pregúntale a Dios, ¿quién soy?
Propósito: Si somos hijos de Dios, entonces nuestro propósito es amar y vivir como Dios lo hace. Puede haber una sensación de falta de propósito, por lo que nos sumergimos más en el tiempo frente a la pantalla. Si es así, entonces hay una necesidad de restaurar el sentido de propósito haciendo tareas y cultivando tus relaciones con los demás.
Deseo: ¿Qué quieres realmente? ¿Qué buscas?
Cuando actuamos mal, a menudo es porque hemos olvidado quiénes somos esencialmente; hijos de Dios.
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