¿Alguna vez luchas por controlar tus emociones? A veces, nuestras emociones pueden ser abrumadoras y difíciles de orientar hacia lo que es bueno. El Dr. Sri comparte en este episodio cómo Cristo quiere sanar nuestras emociones y ayudarnos a orientarlas hacia lo que es bueno.
Fragmento del programa
La persona virtuosa no solo hace lo correcto, sino que también desea lo correcto.
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El poder de las emociones
Las emociones son humanas. Todos las experimentamos. Lo interesante es que las emociones pueden ser buenas y malas. Algunas emociones que no son necesariamente útiles para nosotros son la ira, los celos, la comparación, el miedo al fracaso, la ansiedad y la lujuria. Este tipo de emociones, si las permitimos, pueden llevarnos al pecado y, potencialmente, a emociones más dañinas. La buena noticia es que Cristo quiere sanarnos en nuestras emociones. Él no simplemente quiere ayudarnos a controlarlas. Él quiere ayudarnos a sanar.
¿Qué es la virtud?
El Dr. Sri comparte múltiples historias y ejemplos para ayudarnos a entender qué es realmente la virtud. Esencialmente, la virtud no se trata solo de hacer lo correcto o actuar correctamente una vez. La virtud es una fuerza/habilidad interior de la que podemos echar mano en cualquier momento.
Continencia vs. templanza
Algunas personas pueden pensar que estas dos cosas son lo mismo. Sin embargo, no lo son. La continencia se trata más de controlar las acciones. Con la continencia, es posible que no le grites a alguien, pero sigues furioso por dentro. Por otro lado, con la templanza, ni siquiera te enojas en primer lugar. Esto no significa que no reconozcas los errores que deben corregirse o las injusticias que deben subsanarse. Sin embargo, eres capaz de corregir esos errores de palabra u obra sin perder el control de tus emociones.
Desear correctamente
Una persona virtuosa no solo hace lo correcto. La persona virtuosa desea lo correcto. Una persona virtuosa no solo es exteriormente obediente. Desea y hace lo correcto por amor a Dios. A veces, podemos sentirnos como San Pablo, quien en Romanos 7:15 escribe: "Porque no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco". Deseamos lo que es bueno, pero nos cuesta hacerlo. Dios no quiere que estemos constantemente luchando contra nuestras emociones. Él quiere sanar nuestras emociones. Cuando podemos hacer que nuestro amor por Dios y el prójimo sea central, nuestras emociones también nos llevarán a lo que es bueno. Desearemos lo que es bueno.
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