Seguro que alguna vez has dicho —o te has encontrado con alguien que ha dicho—: «Voy a Misa, pero no le saco nada».
El P. Mike te entiende. Él también lo ha dicho. Pero lo que ha aprendido y no deja de decir a todo el mundo es que la Misa no se trata de ti ni de sacar algo de ella.
El corazón de la religión es la adoración, y el corazón de la adoración es el sacrificio.
La Misa no se trata de lo que puedes obtener, sino de lo que puedes dar a Dios que le es debido como Señor del Universo.
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