Pepito Grillo dijo: «Deja que tu conciencia siempre sea tu guía», pero ¿cómo sé si tengo una buena conciencia?
Una buena conciencia se preocupa más a menudo por nuestras responsabilidades que por nuestros derechos. Está más preocupada por lo que Dios quiere que por lo que yo quiero.
El padre Mike nos dice: «Dejen de pensar como el mundo y empiecen a pensar como Dios». El mundo nos hará creer que somos el juez final de lo que está bien y lo que está mal, pero como católicos sabemos que Dios es el juez final, y nuestras conciencias deben ser formadas —de hecho, transformadas— para acatar y permanecer en su voluntad.
«No se amolden al mundo actual, sino sean transformados mediante la renovación de su mente. Así podrán comprobar cuál es la voluntad de Dios, buena, agradable y perfecta» (Romanos 12:2).
Dato interesante: Como sabrás, «Pepito Grillo» es un eufemismo de «Jesucristo»; pero ¿sabías que el beato John Henry Newman consideraba que la conciencia era el «vicario aborigen de Cristo»?
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