Oración diaria: ¿Cómo la hago?

Daily Prayer: How Do I Do It?

¿Cómo hacer que la oración funcione bajo las presiones de la vida diaria? El Dr. Sri responde a esta pregunta con lecciones aprendidas en su propia vida, así como algunos consejos clave para la práctica de la oración diaria.

Fragmento del Programa
“El alma necesita la oración como el cuerpo necesita el oxígeno.”

-San Juan Pablo II

A lo largo de nuestras vidas, pasaremos por diferentes etapas, ya sea la etapa de ser estudiante, padre primerizo o empezar un nuevo trabajo. Parece que nuestras vidas están en constante cambio y, por lo tanto, nuestros hábitos y prácticas también cambian y se adaptan. Esto incluye el hábito o la práctica de la oración diaria. A lo largo de la vida, esta práctica tendrá un aspecto diferente. Cambiará. El Dr. Sri ofrece dos claves para ayudar con la oración diaria: fidelidad y flexibilidad.

Flexibilidad

A menudo oirás que, para crear el hábito de la oración diaria, es esencial programar un momento específico en un lugar específico que sea el mismo cada día. Este no es un mal consejo... para algunas etapas de la vida. Sin embargo, en muchas etapas, la flexibilidad es clave. Si sólo podemos rezar en ciertos momentos o en ciertos lugares, es posible que no recemos en absoluto. Es importante que seamos flexibles para que sepamos que está bien si nuestro tiempo de oración tiene lugar mientras arrullamos a nuestro bebé para que duerma o mientras volvemos a casa del trabajo. Puede haber ideales, por supuesto. Sin embargo, lo más importante es que realmente lo hagamos, que realmente recemos.

Fidelidad

Además de ser flexibles con nuestro tiempo de oración, es igualmente importante que seamos fieles a la oración. La oración debe tener prioridad cada día. La oración es esencial no sólo para nuestra relación con Dios, sino también para nuestras relaciones con cónyuges, hijos, hermanos, padres y amigos. Es esencial en todo lo que hacemos para tratar de vivir la voluntad de Dios. Sé fiel a la oración. Sé fiel a Dios.

Preguntas para Reflexionar
  1. ¿Es la oración una prioridad en mi vida en este momento? ¿Soy fiel a la oración? ¿Por qué sí o por qué no?

  2. ¿Qué puedo hacer para ser más flexible en mi vida de oración? ¿Hay momentos o lugares en mi día que sean propicios para la oración?

  3. ¿Qué metas quiero establecer para mi vida de oración?

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