Sabemos esto: cuando vamos al sacramento de la reconciliación con un corazón verdaderamente contrito y recibimos la absolución, somos perdonados de nuestros pecados por la sangre de Jesucristo. Entonces, si alguna vez has salido del confesionario sintiéndote mal, podrías preguntarte... "¿Qué pasa?"
Hoy, el Padre Mike identifica 3 razones por las que podríamos estar experimentando un sentimiento persistente de culpa después de la confesión, y nos da algunos consejos para lidiar con esos sentimientos.
- "Soy perdonado, pero todavía tengo que lidiar con las consecuencias".
- "Alguien más sabe lo que hice".
- "Le he roto el corazón a Dios".
Finalmente, el Padre Mike revela la fuente de estos remordimientos persistentes. La solución es engañosamente simple.
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