Viaja ligero.
Mi apostolado (hablar en misiones parroquiales, retiros, peregrinaciones y seminarios de Great Adventure) significa que paso mucho tiempo de viaje. Como "guerrero de la carretera", viajo entre 150 y 180 días al año. Todo este tiempo en la carretera me ofrece una útil analogía espiritual para el viaje de fe. Como cualquier viaje o peregrinación para la que nos preparamos, tenemos que preguntarnos espiritualmente: "¿Qué empacamos y qué dejamos atrás?"
Esto es lo que no necesitamos llevar en 2016: la carga del pecado. Haz de una buena y exhaustiva confesión parte de tu compromiso de enero. No hay nada mejor para aligerar tu paso en el nuevo año. Como dice San Pablo, "despojémonos también de todo peso y del pecado que tan fácilmente nos enreda, y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante" (Heb 12:1b).
(Por cierto, el estudio de Jeff Cavins Caminando Hacia la Eternidad: Enfrentando las Luchas de tu Corazón, me ayudó personalmente a dejar atrás otro equipaje, como la avaricia, la envidia, el miedo y la vergüenza).
Vistiéndose para el viaje
Bien, eso es lo que descargamos. ¿Qué empacamos en nuestro equipaje espiritual? Una vez más, recurro a San Pablo (un viajero experimentado él mismo) para algunas recomendaciones. Como otros expertos en viajes, él sugiere "vestirse por capas" con varios elementos.
Primero y principal, "Revístanse de Cristo" (Romanos 13:14). Luego, vístanse de compasión, bondad, humildad, mansedumbre (capacidad de ser enseñado), paciencia y perdón (Col 3:11-13). ¡Imagina cuán diferente sería nuestra vida y nuestras relaciones en 2016 si nos vistiéramos así cada mañana! En la Jornada Mundial de la Juventud de 2013 en Río, el Papa Francisco propuso tres vestimentas relacionadas:
“Si queremos que tenga verdadero significado y plenitud…”
- ‘Pongan la fe’, y su vida tendrá un nuevo sabor, tendrá una brújula que les mostrará el camino;
- ‘Pongan la esperanza’ y cada uno de sus días se iluminará y su horizonte ya no será oscuro, sino luminoso;
- ‘Pongan el amor’, y su vida será como una casa construida sobre roca.”
Que el 2016 sea el año en que crezcas espiritualmente. Busca primero el reino de Dios, y te sorprenderás de cuántas otras cosas te proveerá el cielo (Mateo 6:33).
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