¿Recuerdas la primera vez que verdaderamente experimentaste a Dios? Tal vez fue al ver picos nevados por primera vez o la sensación de pequeñez que sientes al estar junto al océano en su infinito esplendor.
Sea cual sea el caso, no se puede negar que Dios está a nuestro alrededor, todo el tiempo. ¿Y qué mejor manera de acercarse a él que ayudando al mundo a encontrar su amor a través de un viaje misionero?
Antes de comenzar, hay algunas cosas importantes que querrás considerar:
Aunque hay muchos beneficios asociados con los viajes, siempre debes asegurarte de que el objetivo de tu viaje misionero sea, por encima de todo, crear nuevos discípulos, en lugar de simplemente ver el mundo. Viajar y sumergirte en otra cultura es solo una ventaja adicional. Asegúrate de hablar con entusiasmo sobre tus experiencias con el amor de Dios para que puedas dejar una impresión duradera en aquellos que conozcas.
La financiación y el presupuesto son muy importantes al elegir un destino para tu viaje. Si llevas estudiantes contigo, es importante considerar qué rango de precios pueden permitirse los padres. Es posible que desees ofrecer una opción de recaudación de fondos para las personas que de otro modo no podrían cubrir los gastos del viaje.
Una vez que hayas adoptado la mentalidad correcta, estás listo para comenzar a buscar la ubicación perfecta. Elige un área que esté dentro de tu presupuesto y también ten en cuenta las edades de los voluntarios. Si estás planeando un viaje misionero para estudiantes de secundaria y preparatoria, deberás planificar en torno a sus horarios escolares y obtener un permiso especial de los padres con mucha anticipación a tu viaje.
La seguridad es una consideración clave al viajar al extranjero. Toma precauciones adicionales para mantener a tu grupo fuera de peligro, especialmente si viajas con menores. Lamentablemente, algunas partes del mundo tienen una mayor amenaza terrorista y son menos acogedoras para los estadounidenses.
En algunos países, las leyes, como la edad legal para beber, pueden ser muy diferentes a las de Estados Unidos. Habla con tus grupos de jóvenes y adolescentes sobre cómo disfrutar de la cultura de otro país sin experimentar con drogas o alcohol, lo que puede actuar como un puente hacia un temprano problema de adicción.
Hay muchas consideraciones a la hora de planificar un viaje misionero. Si miras hacia adelante, comunicas el propósito del viaje y promueves un sentido de unidad entre los voluntarios, podrás difundir la palabra de Dios e inspirar a otros a llevar una buena vida. Todo tu arduo trabajo dará sus frutos al final para ti y para sus nuevos discípulos.
Photo by Dariusz Sankowski on Unsplash.
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