El Rosario es, como dijo san Juan Pablo II, una forma de contemplar los misterios de la vida de Cristo en "la escuela de María", la que mejor lo conoce.
A continuación, se presentan cinco misterios para contemplar la angustia interior que Jesús experimentó en su pasión, culminando en su experiencia humana de sentirse abandonado incluso por el Padre.
Primer Misterio de Abandono:
La Traición de Judas
Padre nuestro…
Mientras comían, dijo: “En verdad les digo que uno de ustedes me va a entregar”. (Mateo 26:21)
Dios te salve, María…
Ellos se entristecieron mucho y comenzaron a preguntarle uno tras otro: “¿Seré yo, Señor?”. (Mateo 26:22)
Dios te salve, María…
Él respondió: “El que ha mojado la mano conmigo en el plato, ese me entregará”. (Mateo 26:23)
Dios te salve, María…
“El Hijo del Hombre se va, como está escrito de él, pero ¡ay de aquel hombre por quien el Hijo del Hombre es entregado!” (Mateo 26:24)
Dios te salve, María…
“Más le valdría a ese hombre no haber nacido.” (Mateo 26:22)
Dios te salve, María…
Judas, el que lo entregaba, dijo: “¿Seré yo, Maestro?”. Y él le dijo: “Tú lo has dicho”. (Mateo 26:25)
Dios te salve, María…
Aun mi amigo íntimo, en quien yo confiaba, el que comía de mi pan, ha levantado contra mí su talón. (Salmos 41:9)
Dios te salve, María…
Pero tú, oh Señor, ten misericordia de mí, y levántame. (Salmos 41:10)
Dios te salve, María…
Por esto sé que me complaces: mi enemigo no triunfará sobre mí. (Salmos 41:11)
Dios te salve, María…
Pero tú me has sostenido por mi integridad, y me has puesto en tu presencia para siempre. (Salmos 41:12)
Dios te salve, María…
Gloria al Padre…
Pintura de James Tissot, obtenida de Flickr
Segundo Misterio de Abandono:
La Desertión de los Apóstoles y la Negación de Pedro
Padre nuestro…
Y todos, dejándolo, huyeron. (Marcos 14:50)
Dios te salve, María…
Pedro lo siguió de lejos. (Lucas 22:54)
Dios te salve, María…
Cuando encendieron fuego en medio del patio y se sentaron juntos, Pedro se sentó entre ellos. (Lucas 22:55)
Dios te salve, María…
Entonces una criada… dijo: “También este estaba con él”. Pero él lo negó, diciendo: “Mujer, no lo conozco”. (Lucas 22:56-57)
Dios te salve, María…
Otro lo vio y dijo: “Tú también eres uno de ellos”. Pero Pedro dijo: “Hombre, no lo soy”. (Lucas 22:58)
Dios te salve, María…
Y un poco después, otro, con insistencia, dijo: “Ciertamente, también este estaba con él, porque es galileo”. Pero Pedro dijo: “Hombre, no sé de qué hablas”. (Lucas 22:59-60)
Dios te salve, María…
Y al instante, mientras él todavía hablaba, cantó el gallo. (Lucas 22:60)
Dios te salve, María…
Y el Señor, volviéndose, miró a Pedro. (Lucas 22:61)
Dios te salve, María…
Y Pedro recordó la palabra del Señor, cómo le había dicho: “Antes que el gallo cante hoy, me negarás tres veces”. (Lucas 22:61)
Dios te salve, María…
Y saliendo fuera, lloró amargamente. (Lucas 22:62)
Dios te salve, María…
Gloria al Padre…
Pintura de Carl Heinrich Bloch, obtenida de Flickr
Tercer Misterio de Abandono:
Condenación por el Sanedrín
Padre nuestro…
Los sumos sacerdotes y todo el concilio buscaban testimonio contra Jesús para condenarlo a muerte, pero no lo hallaban. (Marcos 14:55)
Dios te salve, María…
Porque muchos daban falso testimonio contra él, y sus testimonios no concordaban. (Marcos 14:56)
Dios te salve, María…
Más numerosos que los cabellos de mi cabeza son los que me aborrecen sin causa; poderosos son los que quieren destruirme, los que me atacan con mentiras. (Salmos 69:4)
Dios te salve, María…
El sumo sacerdote, levantándose en medio, preguntó a Jesús: “¿No respondes nada? ¿Qué testifican estos contra ti?” (Marcos 14:60)
Dios te salve, María…
Pero él callaba y no respondía nada. (Marcos 14:60)
Dios te salve, María…
De nuevo el sumo sacerdote le preguntó: “¿Eres tú el Cristo, el Hijo del Bendito?” (Marcos 14:61)
Dios te salve, María…
Y Jesús dijo: “Yo soy.” (Marcos 14:62)
Dios te salve, María…
“Y veréis al Hijo del Hombre sentado a la diestra del Poder, y viniendo con las nubes del cielo.” (Marcos 14:62)
Dios te salve, María…
Entonces el sumo sacerdote, rasgándose sus vestiduras, dijo: “¿Qué más necesidad tenemos de testigos? Habéis oído la blasfemia.” (Marcos 14:63)
Dios te salve, María…
Y todos lo condenaron como digno de muerte. (Marcos 14:64)
Dios te salve, María…
Gloria al Padre…
Pintura de Jose de Madrazo, obtenida de Wikimedia Commons
Cuarto Misterio de Abandono:
Condenación por Pilato
Padre nuestro…
Ataron a Jesús y lo llevaron y lo entregaron a Pilato. (Marcos 15:1)
Dios te salve, María…
Pilato salió a ellos y dijo: “¿Qué acusación traen contra este hombre?” (Juan 18:29)
Dios te salve, María…
Le respondieron: “Si este no fuera un malhechor, no te lo habríamos entregado.” (Juan 18:30)
Dios te salve, María…
Pilato les dijo: “¿A quién quieren que les suelte, a Barrabás o a Jesús, el llamado Cristo?” … Y ellos dijeron: “A Barrabás”. (Mateo 27:17)
Dios te salve, María…
Pilato les dijo: “¿Qué hago, entonces, con el hombre a quien llaman el Rey de los Judíos?” (Marcos 15:12)
Dios te salve, María…
Y ellos volvieron a gritar: “¡Crucifícalo!” (Marcos 15:13)
Dios te salve, María…
Y Pilato les dijo: “¿Pues qué mal ha hecho?” (Marcos 15:14)
Dios te salve, María…
Pero ellos gritaban aún más fuerte: “¡Crucifícalo!” (Marcos 15:14)
Dios te salve, María…
Pilato tomó agua y se lavó las manos delante de la multitud, diciendo: “Soy inocente de la sangre de este justo; vean ustedes”. (Mateo 27:24)
Dios te salve, María…
Y después de azotar a Jesús, lo entregó para que fuera crucificado. (Marcos 15:15)
Dios te salve, María…
Gloria al Padre…
Pintura de Antonio Ciseri, obtenida de Wikimedia Commons
Quinto Misterio de Abandono:
La Ausencia del Padre
Padre nuestro…
Cuando llegó la hora sexta, hubo oscuridad sobre toda la tierra hasta la hora nona. (Marcos 15:33)
Dios te salve, María…
Y a la hora nona, Jesús clamó a gran voz, diciendo: “Eloi, Eloi, ¿lama sabachthani?”, que traducido es: “Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has desamparado?” (Marcos 15:34)
Dios te salve, María…
¿Por qué estás tan lejos de salvarme, de las palabras de mi lamento? (Salmos 22:1)
Dios te salve, María…
Dios mío, clamo de día, y no respondes; y de noche, y no hallo reposo. (Salmos 22:2)
Dios te salve, María…
Todos los que me ven se burlan de mí; hacen muecas, menean la cabeza. (Salmos 22:7)
Dios te salve, María…
Porque perros me han rodeado; me ha cercado cuadrilla de malignos; han traspasado mis manos y mis pies. (Salmos 22:16)
Dios te salve, María…
Puedo contar todos mis huesos; ellos me miran y se regodean. (Salmos 22:17)
Dios te salve, María…
Reparten entre sí mis vestiduras, y sobre mi ropa echan suertes. (Salmos 22:18)
Dios te salve, María…
Pero tú, oh Señor, no te alejes; fuerza mía, ven pronto a socorrerme. (Salmos 22:19)
Dios te salve, María…
Anunciaré tu nombre a mis hermanos; en medio de la congregación te alabaré. (Salmos 22:22)
Dios te salve, María…
Gloria al Padre…
Dios te salve, Reina y Madre…
Copyright © 2011 Mary Healy
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Acerca de Mary Healy
Este artículo también fue publicado en The Great Adventure Blog el 3 de abril de 2015.
Imagen destacada de la Crucifixión obtenida de James Tillack en Flickr
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