La hospitalidad nos desafía a poner nuestra fe en acción

Hospitality Challenges Us to Put Our Faith into Action

Hablando de la hospitalidad en una homilía el 2 de junio de 2000, el Papa San Juan Pablo II compartió el siguiente mensaje:

“Como los discípulos de Emaús, los creyentes, apoyados en la presencia viva de Cristo resucitado, se hacen a su vez compañeros de camino de sus hermanos y hermanas en dificultad, ofreciéndoles la palabra que reaviva en sus corazones la hospitalidad. Con ellos parten el pan de la amistad, de la fraternidad y de la ayuda mutua”.

Este mensaje no solo se refiere a ser amigable y hospitalario con las personas con las que podemos entrar en contacto, sino también con aquellas a quienes servimos. Para quienes trabajan en la industria de la hospitalidad (hoteles, parques temáticos, casinos, destinos turísticos, etc.), puede ser un desafío trabajar tan de cerca con una gama tan amplia de personas, y atender a sus diversas necesidades y deseos. Puede que usted sea uno de los que trabajan en la industria de la hospitalidad, o puede que no lo sea. De cualquier manera, como católicos es nuestro deber convertirnos en compañeros de todos nuestros hermanos y hermanas, y eso incluye tratar a todos con hospitalidad y respeto mutuo poniendo nuestra fe en acción mientras los servimos.

Qué hacer cuando se enfrenta a una persona desafiante

En nuestras vidas, enfrentaremos continuamente desafíos que pondrán a prueba nuestra capacidad de ser amables y amorosos. Pero como el Papa Juan Pablo II instruyó una vez a un grupo de voluntarios:

“Acoger a nuestros hermanos y hermanas con solicitud y disponibilidad no debe limitarse a ocasiones extraordinarias, sino que debe convertirse para todos los creyentes en un hábito de servicio en su vida diaria”.

Cuando se trabaja en hotelería, es fundamental recordar esta enseñanza al centrarse en un buen servicio al cliente.

Sin duda, nos encontraremos con un puñado de personas en nuestros lugares de trabajo que no son agradables y pueden hacernos sentir frustrados o enojados. Aun así, parte de mostrar a los clientes una buena hospitalidad es compartir el evangelio con ellos, lo que significa tratarlos con cuidado. Cuando se enfrente a una persona desafiante, recuerde la enseñanza del Papa Juan Pablo II y trate de hacer un hábito de ser igualmente acogedor con cada persona que encuentre.

María como modelo de hospitalidad

También es útil considerar a María como un ejemplo de hospitalidad y servicio amoroso. En la Biblia, una vez que María concibe a Cristo, corre inmediatamente a servir a Isabel. Las dos se brindan compañía, actitudes amigables y consuelo, que es exactamente la forma en que debemos ser anfitriones para los demás. Este es un gran modelo de cómo tratar a las personas que trabajan en la industria de la hospitalidad: como nuestros santos invitados a quienes podemos consolar fácilmente.

Más tarde, en Belén, María continuó siendo acogedora con los extraños que venían a saludar a su nuevo hijo, Jesús. Aunque ella misma no tenía alojamiento para su nueva familia, recibió a los Reyes Magos y a los pastores con los brazos abiertos. Una y otra vez, María nos muestra cómo acoger a las personas y preocuparse por los demás es una virtud santa. Nuestros hogares, nuestras iglesias y nuestros lugares de trabajo deben ser lugares donde los huéspedes se sientan bienvenidos.

Trabajar en la industria de la hospitalidad no es para los débiles de corazón, y es nuestro deber católico poner nuestra fe en acción para mostrar a cada huésped la misma compasión, cuidado y consuelo para actuar como lo hizo Jesús.


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Acerca de Jackie Morgan

Trabajando a tiempo completo como escritora e investigadora, Jackie escribe artículos sobre numerosos temas cercanos a su corazón. Es madre de dos niñas y, cuando no está trabajando, le gusta ir a la iglesia y ser voluntaria en organizaciones benéficas locales que apoyan a personas con problemas de salud mental. En el pasado ha luchado contra la ansiedad, pero usa su propia fe para guiarla en tiempos difíciles y la ha encontrado muy tranquilizadora.

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