Acción de Gracias después de Misa
Señor, Padre todopoderoso y Dios eterno, te doy gracias, porque
a pesar de ser un pecador, tu siervo inútil, no
por mi mérito sino por la bondad de tu misericordia,
me has alimentado con el Precioso Cuerpo y la Sangre de Tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.
Te pido que esta Santa Comunión no me traiga
condena y castigo, sino perdón y salvación.
Que sea un yelmo de fe y un escudo de buena voluntad.
Que me purifique de los malos caminos y ponga fin a mis malas pasiones.
Que me traiga caridad y paciencia, humildad y obediencia,
y crecimiento en el poder de hacer el bien.
Que sea mi fuerte defensa contra todos mis enemigos, visibles e invisibles, y el perfecto apaciguamiento de todos mis impulsos malvados,
corporales y espirituales.
Que me una más estrechamente a ti, el único Dios verdadero, y me guíe
seguramente a través de la muerte a la felicidad eterna contigo.
Y te pido que me guíes, a mí, pecador, al banquete donde tú,
con Tu Hijo y el Espíritu Santo, sois luz verdadera y perfecta, cumplimiento total, gozo eterno, alegría sin fin y felicidad perfecta
para tus santos. Concédenos esto por Cristo nuestro Señor, Amén.
a pesar de ser un pecador, tu siervo inútil, no
por mi mérito sino por la bondad de tu misericordia,
me has alimentado con el Precioso Cuerpo y la Sangre de Tu Hijo,
nuestro Señor Jesucristo.
Te pido que esta Santa Comunión no me traiga
condena y castigo, sino perdón y salvación.
Que sea un yelmo de fe y un escudo de buena voluntad.
Que me purifique de los malos caminos y ponga fin a mis malas pasiones.
Que me traiga caridad y paciencia, humildad y obediencia,
y crecimiento en el poder de hacer el bien.
Que sea mi fuerte defensa contra todos mis enemigos, visibles e invisibles, y el perfecto apaciguamiento de todos mis impulsos malvados,
corporales y espirituales.
Que me una más estrechamente a ti, el único Dios verdadero, y me guíe
seguramente a través de la muerte a la felicidad eterna contigo.
Y te pido que me guíes, a mí, pecador, al banquete donde tú,
con Tu Hijo y el Espíritu Santo, sois luz verdadera y perfecta, cumplimiento total, gozo eterno, alegría sin fin y felicidad perfecta
para tus santos. Concédenos esto por Cristo nuestro Señor, Amén.
-Santo Tomás de Aquino